Accidentes 2
Si observamos ausencia de pulso , pérdida del conocimiento , paro respiratorio, piel azulada o pálida y dilatación de la pupila, puede que nos encontremos ante un paro cardiaco. En este caso deberemos tumbar al herido sobre una superficie dura y con la máxima diligencia , darle un masaje cardiaco por compresión externa . Para ello el auxiliador debe arrodillarse a la derecha del accidentado y poner sus manos una sobre otra, encima del esternón. A continuacion y energicamente , ejercerá presión hundiendo el esternón unos 3 o 4 cms, al ritmo de 60 compresiones por minuto. Se debe insistir hasta comprobar que reaparece el pulso y desaparecen la dilatación de la pupila y la palidez. Se puede combinar esta acción con la respiracion boca a boca intercalando una insuflación de aire por cada cinco compresiones sobre el esternón.
Las caídas son una causa frecuente de accidente. Para evitarlas basta la mayoría de las veces con aplicar el sentido común , no aventurándonos por lugares que superen nuestra capacidad física o técnica. Debemos evitar ir solos , caminar por la noche o hacerlo en condiciones de poca visibilidad. Algunas ascensiones, culminan con una trepada o el paso de una aérea cresta . Debemos informarnos concienzudamente de las dificultades de una ruta antes de afrontarla. Estadísticamente son muy comunes los resbalones en palas de nieve y neveros . A menudo el accidentado no llevaba los crampones puestos, posiblemente por considerar que no merece la pena detenerse y calzárselos para cruzar unos metros de nieve o hielo. Cuando exista el más mínimo riesgo, debemos vencer la pereza y ponernos los crampones. No hay que pensárselo.
Después de las caídas y alcances por desprendimiento de rocas, el rayo es la tercera causa directa de accidentabilidad en la montaña . Si pasan menos de diez segundos entre el relámpago y el trueno , estaremos en peligro de ser alcanzados. En caso de tormenta eléctrica debemos recordar que es mejor empaparse que buscar resguardo bajo los árboles o en chamizos. Lo mejor es alejar el equipo metálico de nosotros y a ser posible en medio de un nevero, permanecer inmóviles y en cuclillas. Sobre todo hay que recordar que debemos abandonar las crestas : los rayos pueden recorrerlas.
Rescate de un cuerpo en Pirineos
 Técnica