Avalanchas
Uno de los principales motivos de preocupación si transitamos por montañas nevadas
es la posibilidad de que se produzca una avalancha. En un fenómeno que se produce
de forma súbita y violenta. Si la masa de nieve desprendida es importante arrasara lo
que encuentre a su paso, arrastrando árboles y rocas. La aceleración y velocidad del
deslizamiento son impresionantes. La mayor parte de los aludes ocurren durante una tormenta o al finalizar esta. Si tras comenzar un temporal, la nieve acumulada sobre
la ya existente alcanza un grosor de mas de 30 cms el riesgo de avalancha es patente.
En primavera el aumento de temperatura y las lluvias calientan la nieve, el agua que
se produce en la superficie se filtra y desune las capas que forman el manto, dándose
en estos casos los aludes de nieve mojada.
Las laderas son las vías de avance y los valles el destino final de las avalanchas, que
son siempre mas frecuentes en canales que en espacios abiertos, y menos en bosques
yzonas con presencia de grandes rocas. Cuando son
visibles pequeños desprendimientos o trozos de nieve
rodando, podemos considerar esa zona poco segura.
Si aun así y tras haber desechado otras alternativas
por ser más peligrosas decidimos atravesarla, quizás
merezca la pena esperar a que haga mas frío o deje
de dar el sol para que se afiancen la capas de nieve.
Lógicamente deben evitarse las horas de más calor.
Las zonas dudosas se deben cruzar de uno en uno, intentando no crear una fisura en
la nieve. Para ello, todos pisaran con cuidado sobre las huellas del primero en pasar.
Es conveniente ponerse antes de intentarlo guantes, gorros y ropas impermeables. El
macuto debe llevarse colgado de una sola hombrera, por si tenemos que soltarlo para
aumentar la movilidad en caso de alud. Si este se produce, las personas que no estén
afectadas deberán seguir con la vista a las victimas y tomar como referencias árboles
rocas y accidentes del terreno para recordar el ultimo punto en el que fueron visibles.
Si la nieve se desplaza en bloque, se seguirá el punto en el que desaparecieron, hasta
que se pare. La ayuda debe ser inmediata pues se dispone de poco más de 30 minutos
según las estadísticas, para localizar vivas a las victimas. Si se las localiza lo primero
que se debe hacer es liberar la cabeza y extraer la nieve alojada en la boca y la nariz.
Si somos nosotros los afectados lo principal es intentar mantenerse por encima de la
nieve. Si no lo conseguimos debemos tratar moviendo compulsivamente el cuerpo y
la cabeza, crear el mayor espacio posible a nuestro alrededor. Especialmente delante
de la cara, para lograr tener un espacio vacío al detenernos que suponga una reserva
adicional de oxigeno que puede ser vital para nuestra supervivencia.
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 Técnica