La seguridad
Solo un temerario sigue adelante si sospecha que los riesgos que conlleva un trayecto
pueden superar su capacidad de reacción ante un problema. Por eso, un montañero
experto evaluará antes de la salida y mientras realiza la ruta, el margen de seguridad
del que dispone, teniendo en cuenta su experiencia y las características de la misma.
Perderse es una de las situaciones más frecuentes. Para evitarlo hay que reconocer el
terreno no solo para llegar a donde se quiere ir, sino también para regresar al punto
de partida con más seguridad. Al avanzar debemos volver la cabeza de vez en cuando
tomando mentalmente, nota de las características destacadas del paisaje: un árbol o
una roca con forma peculiar, etc. Serán después la referencia que nos confirme que
regresamos por el lugar adecuado. Aun así y a pesar de que si ponemos atención es
difícil perderse, hay que ser prudentes y tomar algunas medidas de seguridad, ya que
podemos desorientarnos si nos afectan condiciones meteorológicas adversas o somos
victimas de un accidente, circunstancias que pueden
obligarnos a hacer un vivac inesperado. Llevaremos
en previsión de estos problemas una ración extra de
comida , que pueda servirnos de alimento durante al
menos un día. En la misma dirección , tenemos que
actuar con la ropa y llevar prendas impermeables y
de abrigo aunque el día amanezca despejado . Si las
distancias son largas el saco de dormir , la funda de
vivac y el aislante nos sacaran del apuro si no nos da tiempo a volver antes de que se
haga de noche o tenemos algun percance.
Si nos perdemos, tenemos que detenernos y cuando sea posible, volver a un punto en
el que estuviéramos seguros de nuestra posición. Si no es así y comienza a anochecer
lo más prudente es comenzar a buscar un sitio para pernoctar. No se debe intentar si
no se esta muy seguro de llegar, bajar por cualquier sitio. Nos exponernos a tener un accidente al desplazarnos con poca visibilidad. Si eso ocurriese se dificultaría nuestra
localización por un grupo de rescate al habernos alejado de la ruta. Si todo sale bien
al día siguiente buscaremos un lugar alto y despejado para intentar localizar alguna
de las referencias que tomamos el día anterior al observar el paisaje.
En caso de accidente es importante reaccionar adecuadamente, sin dejarse llevar por
el pánico. Si la victima esta bajo nosotros nos acercaremos con cuidado para evitar
desprender rocas o nieve. Se debe evitar mover al herido, hasta conocer el alcance de
sus lesiones y si es necesario hacerlo , hay que tratar antes de inmovilizarle. Si no se
puede evacuar hay que prepararle para que pernocte en las mejores condiciones. Las
personas que partan en busca de ayuda tienen que llevar toda la información posible
que facilite el rescate y las que queden con el herido permanecer alerta esperándoles.
Hemos visto que en la montaña es posible a veces, encontrarse en situaciones en las
que hay escasas bazas para sobrevivir. Un accidente o una sucesión de imprudencias
hacen que se creen condiciones de supervivencia. El seguir mecánicamente normas
teóricamente útiles para salir de estos apuros no garantiza la seguridad. Razonar es
en cualquier caso, la mejor manera de enfrentarse a estos problemas.
                Descargate una guía publicada por el Centre Meteorològic Territorial a Catalunya y la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada para la prevención de accidentes.
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