El calor
En la montaña, el calor puede convertirse más allá de la molestia que supone, en un
problema de consecuencias graves para la salud que puede afectarnos de 2 maneras:
provocando el llamado golpe de calor o una insolación. En el primero de los casos el
esfuerzo físico intenso y continuado en condiciones de temperatura elevada, produce
un aumento descontrolado de la temperatura corporal. Este hecho se ve favorecido si
se dificulta la correcta evaporación del sudor con ropas poco transpirables. Los vasos
sanguíneos de la piel se dilatan tanto que el volumen de sangre que va al cerebro y a
otros órganos vitales disminuye hasta alcanzar niveles inadecuados. La consecuencia
más evidente de este descenso es una sensación de desfallecimiento, acompañada de
malestar, dolor de cabeza , sed intensa, piel enrojecida y pulso acelerado. Para evitar
el golpe de calor se debe favorecer la transpiración y evitar siempre el sobreesfuerzo.
Si ya estamos afectados debemos refrescarnos mojandonos la cabeza con agua fría y
ventilar el cuerpo. Si es posible, beberemos agua a la
que previamente habremos añadido una cucharadita
rasa de sal - por litro - o un compuesto salino de los
que se venden en tiendas de deportes.
La insolación es otra de las consecuencias del calor.
Se produce cuando exponemos la cabeza a los rayos
solares de forma directa y prolongada. Cuando esto
sucede, el organismo realiza recurriendo al sistema
circulatorio un gran esfuerzo de refrigeración con la finalidad de proteger al cerebro
del aumento de temperatura. La insolación debe ser siempre considerada como grave
y requiere de una actuación inmediata. El enfermo debe reposar a la sombra con las
ropas aflojadas, ser refrescado con paños húmedos y beber agua con un poco de sal.
Los síntomas son claros: cara congestionada, temperatura corporal alta, sudoración
elevada, debilidad y malestar generalizado. Para evitarla nada mejor que protegernos
del sol, especialmente la cabeza.
Hemos visto que el calor es un factor que hay que tener en cuenta a la hora de hacer
una marcha. Lo mejor es evitar - lógicamente en verano - las horas centrales del día
y llevar puesta una gorra. El sol puede además producir quemaduras, no solo en la
piel sino también en los ojos. La solución, es utilizar una crema de protección solar
y unas gafas de sol de calidad. Veamos ahora lo que tenemos que saber sobre el frío.
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