Uso del piolet
El piolet es una herramienta muy útil en pendientes nevadas. Los hay de diferentes
tipos pero los utilizados en el desarrollo de las actividades que se tratan en esta web
son los rectos y largos. Clavando el regatón o la punta de la hoja - ver en la sección
de material la descripción del piolet - en la nieve o el hielo, creamos un anclaje que
nos sirve de agarre en los tramos delicados. Con la pala podemos tallar escalones en
los que apoyar los pies si nos encontramos con pisos de nieve dura o hielo.
Cuando la pendiente que se asciende es moderada se sube sujetando el piolet a modo
de bastón, asiéndolo por la cabeza con la mano más cercana al terreno y hendiendo
la nieve para crear un punto de apoyo que refuerce nuestro equilibrio. Si aumenta la
inclinación, debemos avanzar en diagonal haciendo zig zag y cambiándonos el piolet
de mano. Si decidimos subir en línea recta, la cruz del piolet se clava por encima del
cuerpo, cogiéndolo con una mano en la cabeza y otra en el mango para estabilizarlo.
Asi penetrará recto en la nieve. Esto se hace frente a nosotros y de manera decidida, siendo una técnica de
gran utilidad en pendientes inclinadas con nieve dura
recubierta de una capa más blanda, ya que el regatón
se clava en el hielo y el mango se sujeta con la capa
que lo cubre. Crearemos escalones golpeando con la
puntera de las botas en la nieve o nos pondremos los
crampones para aumentar la seguridad.
Si avanzando en diagonal, la inclinación de la ladera dificulta usar el piolet como un
bastón, podemos cruzarlo horizontalmente delante de nosotros y con el regatón hacia
la pendiente. La mano de ese lado, agarra en este caso el mango un poco más arriba y la otra lo hace por la cabeza manteniendo esta un poco más alta que el regatón. En
esta posición se avanza clavando el mango en la nieve y moviendo los brazos como si
estuvieramos remando en una barca por uno de sus lados.
En los descensos la situación cambia. Ante nosotros se ofrece la impactante visión de
la larga pendiente y cuanto más inclinada sea esta más abajo habrá que anclarlo. La
vista de la exposición y el tener que agacharse de cara "al patio" para clavar el piolet
reducen la sensación de seguridad. Una vez anclado nos apoyaremos en el para bajar
hasta donde podamos, repitiendo la operación hasta alcanzar nuestro objetivo.
La punta del piolet la usaremos a modo de gancho, clavándola como si manejaramos
un martillo. Generalmente se emplea en los pasos delicados y en pequeñas trepadas.
 Técnica