El calzado
A las botas de trekking podemos clasificarlas en dos grupos : las que se fabrican con materiales sintéticos - por lo general se usa Cordura - y las de piel. Las primeras son apropiadas para la época estival y las segundas para climas más fríos y húmedos. Si nos gusta salir durante todo el año , tener un par de cada es la opción más acertada.
Debemos procurar que la caña de la bota que elijamos, sea lo bastante alta para que no nos roce en el talón. Un sistema tipo fuelle en la lengüeta, que no origine arrugas demasiado voluminosas , hará más cómodo el hecho de calzarnos la bota al permitir abrir más la parte superior. Además una anilla cosida en el talón, cerca del borde de la bota nos ayudara en esta tarea. La botas no deben apretarnos para no dificultar la circulación de la sangre, pero tampoco ser demasiado holgadas para evitar que el pie
resbale dentro, hecho que nos produciría ampollas.
Un refuerzo en el talón y en la puntera, protegerán el pie de los golpes y además de dar estabilidad a la bota aliviaran la presión que ocasionan las correas de los crampones. Si la marcha se va a desarrollar por terreno accidentado, una banda de goma en el lateral de la bota nos será muy útil, al igual que un juego de tensores en el empeine, para los cordones.
La mejor suela es la de caucho. Aísla bien del frío y se agarra bien, tanto en la nieve como en la roca. No deberá ser excesivamente dura ni tampoco sobresalir demasiado por los laterales. El enfranque ( pieza generalmente metálica o de fibra de vidrio que intercalada entre la suela y la bota da rigidez horizontal al conjunto ) debería ocupar entre la mitad y tres cuartos de la suela para permitir que se doble el primer tercio de la misma - en la parte de la puntera - y hacer así más cómodo el caminar. Tanto las botas de piel como las sintéticas , pueden incorporar una membrana impermeable y transpirable. En ambos casos es una opción aconsejable por no decir imprescindible.
Para las salidas en invierno a zonas nevadas, sobre todo si pensamos pisar la nieve durante varios días, unas botas de plástico garantizaran unos pies secos y protegidos del frío. En función de la actividad que realicemos habitualmente elegiremos una bota más o menos técnica. Lo más normal es adquirir un par de nivel intermedio , con botín de material sintético perforado para facilitar y mejorar la transpiración.
Una carcasa de plástico, que formada por dos piezas unidas por una fijación móvil a la altura del tobillo, permita una cierta flexibilidad a la caña de la bota, será mucho más cómoda para caminar que un sistema rígido. Este tipo de botas puede ocasionar molestas rozaduras en la tibia, por ello debemos asegurarnos antes de comprarlas de nuestra capacidad de aguante ante este hecho y utilizar calcetines con refuerzo para esta zona de la pierna. Una solución para este problema puede ser usar espinilleras.
Después de usarlas tenemos que secar bien las botas antes de guardarlas. Para ello abriremos bien la caña y sacando las plantillas, meteremos bolas de papel de periódico en el interior. No deben secarse cerca de una fuente de calor. A continuación limpiaremos la bota con un trapo húmedo si se trata de piel o plásticos y cepillaremos si es de material sintético. También limpiaremos las suelas. Para terminar metemos papeles dentro de la bota y atamos los cordones.
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